«Instamos a los Gobiernos de Hungría y Eslovaquia a una cooperación constructiva y a un comportamiento responsable», refirió el Ministerio de Relaciones Exteriores ucraniano mediante un comunicado publicado en su canal de Telegram.
En ese contexto, el departamento diplomático de Kiev manifestó su descontento con las intenciones de ambos países, calificándolas de «ultimátum y chantaje».
«Tales acciones son provocadoras, irresponsables y ponen en peligro la seguridad energética de toda la región», destacó el texto del organismo ucraniano.
Datos de las autoridades húngaras, refieren que desde el 27 de enero no reciben suministros de hidrocarburo de Rusia a través del Druzhba.
Budapest está convencida de que Kiev ha detenido el tránsito de crudo ruso exclusivamente por razones políticas.
En respuesta, las autoridades húngaras aplicaron la acción de suspender el envío de diésel a Ucrania y bloqueó el crédito de 90 mil millones de euros propuestos por la Unión Europea, además de amenazarla con privarla de abastecimiento eléctrico.
Por su parte, el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, también declaró que su país tiene la intención de suspender el suministro de electricidad a Ucrania a partir del 23 de febrero si Kiev no reanuda el tránsito de crudo del gigante eurasiático por el oleoducto Druzhba.
Previamente, el enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, respaldó la decisión de Hungría de condicionar el préstamo europeo a Ucrania hasta que autoricen la reanudación de las operaciones petroleras.
«Hungría lucha por su pueblo mientras la Unión Europea y los ucranianos interfieren en las elecciones húngaras», escribió el también director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa en la red X después que el ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, diera a conocer la noticia.
A juicio del jefe de la diplomacia húngara, el Gobierno del presidente Vladimir Zelenski está chantajeando a Budapest al detener la circulación de hidrocarburo, en coordinación con Bruselas y con fuerzas opositoras de Hungría, para crear interrupciones en el abastecimiento y provocar el aumento de los precios del combustible antes de las elecciones parlamentarias, las cuales se celebrarán en abril con participación del actual primer ministro, Viktor Orbán.
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