Medios locales como Radio Okapi y Actualité.CD. confirmaron el deceso de uno de los miembros de alto rango de los insurgentes, quien se encontraba cerca de Rubaya, en el territorio de Masisi, provincia de Kivu Norte. Los relatos difieren en cuanto al inicio de los bombardeos, pues fuentes locales señalan indistintamente que la operación se llevó a cabo alrededor de las 2:00 o las 4:00, hora local.
Antes del anuncio de la muerte de Ngoma, el coordinador adjunto de la AFC/M23, Bertrand Bisimwa, acusó a Kinshasa de no respetar el alto el fuego desde la firma del Acuerdo de Asociación Estratégica con Estados Unidos.
“Desde la firma de los acuerdos sobre el comercio de minerales en Washington, el régimen de Kinshasa se ha vuelto extremadamente arrogante. No respeta el proceso de paz y perpetra asesinatos y masacres de personas inocentes con impunidad, violando el alto el fuego”, dijo en su cuenta en X.
El portavoz de la AFC/M23, Lawrence Kanyuka, denunció por su parte en la misma red social, la violación de los compromisos y el lanzamiento de “una guerra a gran escala en todos los frentes y más allá”.
Catalogó de “brutales y deliberados” los ataques de este martes contra las zonas densamente pobladas de Kitendebwa, Kashihe y Kiduveri, en el territorio de Kalehe, y sostuvo que demuestran la intención de Kinshasa de sembrar el terror, el caos y la muerte entre la población civil.
A pesar de que desde el 18 de febrero está vigente un alto al fuego entre el Gobierno de RDC y la AFC/M23, sobre el terreno continúan las agresiones mutuas y en particular ha habido una intensificación de los ataques aéreos del ejército congoleño y las ofensivas terrestres de los Wazalendo contra las posiciones del AFC/M23.
Ngoma, quien murió este martes, fue sancionado por Estados Unidos en 2023 por el papel del AFC/M23 en graves violaciones de derechos humanos, incluyendo asesinatos y violencia sexual contra civiles.
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