De acuerdo con el Ministerio de Cultura y Turismo, la cifra de visitantes superó en 95 millones los registros del año anterior, cuando el feriado tuvo ocho días de duración.
El gasto turístico aumentó en 126.481 millones de yuanes (17.400 millones de dólares) respecto al periodo equivalente de 2025.
Las actividades culturales y el patrimonio inmaterial impulsaron la demanda, con eventos como «Patrimonio Inmaterial celebra el Año Nuevo» en múltiples localidades.
Espectáculos artísticos en regiones como Beijing-Tianjin-Hebei, Shaanxi y Heilongjiang enriquecieron la oferta festiva para residentes y viajeros.
Los museos y centros culturales adoptaron la tendencia «Celebrar el Año Nuevo en museos», con cientos de exposiciones temáticas en Zhejiang, Liaoning y Ningxia.
Medidas de estímulo al consumo, como cupones y subsidios, dinamizaron el mercado en provincias como Fujian, Hunan y Chongqing.
De hecho, Fujian ejecutó más de 4.300 actividades turísticas y culturales, acompañadas de 560 políticas preferenciales para incentivar el gasto.
La economía nocturna mostró vitalidad en zonas como la ciudad antigua de Luoyang y el área comercial Wuyi de Changsha.
La tecnología potenció experiencias innovadoras, como el festival de linternas de Quanzhou con más de dos mil piezas digitales y recorridos con inteligencia artificial.
El turismo de nieve y hielo en Harbin atrajo visitantes con esculturas temáticas, espectáculos y proyecciones lumínicas.
Por su parte, el turismo rural ofreció productos basados en costumbres locales, rutas especializadas y vivencias agrícolas para conectar con el patrimonio cultural.
Producciones audiovisuales exitosas inspiraron itinerarios temáticos y exhibiciones que generaron nuevos puntos de interés para viajeros.
Con estos resultados, China consolida su mercado turístico interno como motor de crecimiento económico, en un contexto de recuperación del consumo y diversificación de la oferta cultural.
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