En un Parque de los Príncipes repleto y enardecido en sus casi 50 mil butacas, los locales parisinos salieron debajo en la pizarra por el gol de Maghnes Akliouche antes de la pausa, diana que igualó momentáneamente el cruce después del 3-2 de la ida, pero el capitán Marquinhos emparejó las acciones en el minuto 60 con una asistencia de Khivicha Kvaratskhelia, y París vibró.
Antes del empate del veterano central brasileño, los monegascos vieron inclinada la cancha en contra por la expulsión por doble amarilla de Mamadou Coulibaly, punto de ruptura de un partido que marchaba muy interesante y con un notable desempeño de la visita frente al gran favorito.
Tan temprano como en el 66, Kvaratskhelia empujó el balón hasta el fondo de las redes aprovechando un rebote del arquero Philipp Köhn para el 2-1, la suerte ya estaba echada para el Mónaco, digno rival del PSG hasta que perdió a un futbolista.
Ya en tiempo de reposición, Jordan Teze puso un 2-2 que otorgó esperanzas al Mónaco, pero el pitazo final y la sentencia no tardaron en llegar.
En los octavos los titulares de la Champions chocarán contra el Barcelona o el Chelsea, según decida el sorteo del viernes.
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