En sus habituales comentarios y reseñas en Facebook, apunta este jueves a La Casa de Las Campanas, a partir de su artículo publicado por el medio italiano Travel Trade Caribbean (TTC).
Indica que su historia se remonta a la época prehispánica cuando este predio se ubicaba en los linderos del recinto ceremonial del dios azteca Tezcatlipoca.

Hacia 1527, en la época colonial, se conoció como Casa de la Campanas, al ser el taller donde se fundieron las campanas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y posteriormente el sitio de la primera imprenta en el Nuevo Mundo.

La imprenta en México, la primera en el continente americano, fue fundada en 1539 por el impresor Juan Cromberger por petición del obispo de México Juan de Zumárraga.
Se implementó en el nuevo continente por la necesidad de obtener material destinado a la evangelización de una manera más barata y en menor tiempo, contrario a lo que suponía importarlos desde Europa.

Tras la caída de Tenochtitlán, el lugar escogido se encontraba en los límites del recinto sagrado del Templo Mayor, entonces en ruinas. El emplazamiento original había sido desmantelado por tratarse de un importante templo de Tezcatlipoca, una de las deidades centrales de los mexicas de Tenochtitlán.
Los españoles pronto instalaron una fundición que sirvió para moldear las primeras campanas de la catedral y del exterior de las iglesias de todo el valle de México. Por ello, la casa fue conocida durante mucho tiempo como la Casa de las Campanas.
El lugar de la Primera Imprenta de América es un pequeño centro cultural y edificio histórico de principios del periodo colonial.
En el México prehispánico, el soporte de escritura era el códice hecho de pieles de venado o cordero, lienzos de henequén u hojas de papel hechos con amate, higuera o maguey, y se utilizaban pinturas vegetales y animales (cochinilla o parásito de nopal) para plasmar el contenido manuscrito.
Por causa de los diversos conflictos entre los españoles y los pueblos originarios, la mayoría de estos códices se perdieron y junto con ellos su conocimiento y su riqueza histórica y cultural.
El edificio de la Casa de las Campanas, cambió de manos varias veces a lo largo de los siglos siguientes y fue reconstruido por completo en el siglo XVIII. La mayor parte de los archivos se perdieron cuando el ejército estadounidense ocupó brevemente la casa en 1847.
Posteriormente, se convirtió en una tienda de muebles y sirvió como oficinas hasta que la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) lo adquirió con la intención de restaurarlo en 1989.
Desde 1994, el edificio forma parte de la red de educación continua y difusión cultural de la UAM. La Casa de la Primera Imprenta de América, recibe miles de visitantes cada año y acoge regularmente exposiciones, conferencias y talleres, concluye Perelló.
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