«Bruselas está dando pasos para obstaculizar el envío por vía marítima de nuestro ‘oro negro’ a otros países. Todo esto se hace bajo el lema de la necesidad de privar, como ellos lo han formulado, a Rusia de ingresos por la exportación de recursos energéticos», declaró la vocera de la Cancillería en rueda de prensa.
A juicio de la diplomática del gigante euroasiático, los intereses de los países del llamado Sur Global, así como las posibles consecuencias negativas para la economía mundial y la seguridad energética, no están siendo tomados en consideración por la Comisión Europea (CE).
La presidenta del organismo europeo, Ursula von der Leyen, al presentar en febrero el vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Moscú, aún no probado, aseguró que las nuevas sanciones imponen prohibición total de los servicios marítimos relacionados con las entregas de crudo ruso.
Por otra parte, el 27 de enero Ucrania cerró el grifo del oleoducto Druzhba que transporta hidrocarburo de la nación eslava a través de su territorio a Eslovaquia y Hungría, países miembros de la UE.
Desde Kiev las autoridades justificaron la medida por supuestos daños considerables sufridos en la tubería tras un ataque ruso.
Esta acción también fue criticada por Zajárova, quien sentenció que la medida amenaza la seguridad energética de toda Europa.
En ese sentido, indicó que desde la CE no solo se abstienen de criticar las acciones de la Administración ucraniana, sino también hacen caso omiso a «los riesgos para la continuidad del suministro energético a la Unión Europea».
De este modo, acotó la diplomática, «demuestran abiertamente que las dificultades energéticas de algunos Estados miembros de la UE, si siguen una línea política ‘incorrecta’, no representan problema para toda la asociación».
La medida de cancelación del tránsito de hidrocarburo ruso obligó a Budapest a liberar 250 mil toneladas de crudo de su reserva estratégica, mientras acusa a las autoridades ucranianas de mantener cerrado el grifo de Druzhba por motivos políticos, a fin de provocar una crisis energética que influya en los resultados de las elecciones parlamentarias de Hungría del 12 de abril.
Al respecto, el jefe de la oficina del primer ministro húngaro, Gergely Gulyás, afirmó que desde el 6 de febrero no hay obstáculo alguno para que el oleoducto vuelva a entrar en servicio.
En respuesta a la postura de Kiev, el 18 de febrero, Hungría suspendió el suministro de diésel a Ucrania y dos días más tarde decidió bloquear el vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia.
Igualmente, se negó a apoyar el crédito del bloque comunitario de 90 mil millones de euros de ayuda a Kiev hasta que se reanude el transporte de petróleo ruso por el Druzhba.
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