La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló más temprano la decisión, pese a los cuestionamientos franceses y a la remisión por el Parlamento Europeo del pacto firmado en enero en Asunción al Tribunal de Justicia de la UE, para que evalúe si respeta o no los tratados del bloque de 27 Estados miembros.
Durante la visita al Elíseo del primer ministro esloveno, Robert Golob, Macron acusó a la Comisión de dar un paso unilateral, con el que asume –advirtió- una pesada responsabilidad.
El mandatario galo aseveró que jamás defenderá un acuerdo que también tildó de laxista en relación con las importaciones y duro para lo que se produce en suelo europeo.
El Gobierno de Francia lidió el año pasado y a principios de este con la cólera y la presión de los agricultores, con protestas que incluyeron el bloqueo de carreteras con tractores, para denunciar un acuerdo UE-Mercosur que consideran promotor de la competencia desleal.
Aunque París asumió el mes pasado una postura de rechazo al pacto celebrado por otros países europeos y del otro lado del Atlántico, varios sectores estiman que Macron no hizo lo suficientemente para frenarlo.
Según el líder, estará vigilante para que se cumplan las condiciones reclamadas por Francia, entre ellas la aplicación de medidas espejo y de salvaguardia, así como controles de la UE a las importaciones desde Sudamérica, en aras de prevenir y enfrentar la competencia desleal.
Seremos intratables con el apego a estas reglas, dijo citando la defensa de los ciudadanos del viejo continente.
También la ministra de Agricultura, Annie Genevard, y los sindicatos franceses rechazaron la decisión anunciada por von der Leyen, voces que usaron términos como “perjudicial” y “negación de la democracia”.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea defendió la aplicación provisional del acuerdo de libre comercio con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, al alegar que en enero el Consejo Europeo dio a la Comisión la facultad para hacerlo.
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