En entrevista este viernes con Radio Centro, el mandatario dijo que existe “mucha confusión” alrededor de la decisión y pidió evaluar los resultados.
Noboa afirmó que el refuerzo de controles en la frontera norte, junto con la aplicación de lo que calificó como una “tasa de seguridad”, ha coincidido con una reducción de la violencia en provincias limítrofes.
Según indicó, en Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos, territorios fronterizos, las muertes violentas disminuyeron 33 por ciento en febrero frente al mismo periodo del año anterior.
El jefe de Estado sostuvo que Ecuador destina alrededor de 400 millones de dólares adicionales al año para resguardar la frontera, debido a la falta de control del lado colombiano.
“Esta sobretasa es el producto de un descuido absoluto en la frontera de parte de Colombia”, justificó el gobernante.
Según señaló Colombia es el segundo socio comercial del país, pero también el que registra el mayor déficit bilateral.
A pesar de los cuestionamientos por el impacto de los aranceles, aseguró que la balanza pasó de un saldo negativo de 90 millones de dólares en febrero de 2025 a un superávit de 30 millones en febrero de 2026, lo que describió como un giro de 120 millones de dólares.
En opinión de Noboa, este cambio favorece la producción nacional y el empleo, al tiempo que rechazó además las advertencias sobre un impacto laboral adverso.
Informó que la tasa aplicada a las importaciones desde el país vecino desde el 1 de febrero ha generado una recaudación de 13 millones de dólares, recursos que, según dijo, se destinan al fortalecimiento de la seguridad.
Respecto a las demandas de Colombia ante la Comunidad Andina de Naciones, Noboa declaró que Ecuador argumentará que la medida responde a un contexto de conflicto armado interno y a la protección de la seguridad nacional.
Contrario al balance positivo de Noboa, varios gremios, como el Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), sostienen que los efectos de la imposición de aranceles entre ya se reflejan y son “un duro golpe al comercio formal”.
Por su parte, la Cámara de Comercio de Guayaquil dijo, en un comunicado, que el incremento del arancel del 50 por cento a las importaciones de Colombia «es contraproducente para Ecuador» porque promueve la informalidad y «reducirá la recaudación fiscal».
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