Durante una entrevista concedida a la televisión estatal iraní, el jefe de la diplomacia reiteró que Teherán no está en guerra con ningún país vecino e instó a los Estados de la región a “ejercer presión” sobre Washington para que detenga los ataques en territorio iraní.
Respecto a las implicaciones de un conflicto abierto con Estados Unidos e Israel, Araqchi advirtió que “hemos alertado repetidamente a los países de la región que este enfrentamiento no se limitará a Irán y Estados Unidos”.
Añadió que su país no busca expandir la guerra, pero subrayó que, debido a la proliferación de bases e instalaciones militares estadounidenses en la región, tales advertencias resultan necesarias.
“No podemos acceder al territorio estadounidense, pero sí a sus bases en la región, y desde nuestra perspectiva estas bases son objetivos legítimos porque se utilizan para atacar a Irán”, declaró.
El canciller señaló además que, aunque se afirme que algunas de esas instalaciones no fueron empleadas en acciones contra la República Islámica, “el hecho de que pertenezcan a un país que ataca nuestras ciudades, hospitales y escuelas a diario no cambia su naturaleza”.
Araqchi denunció que más de 160 colegialas murieron en un ataque contra una escuela, hecho que, afirmó, impide a Irán permanecer en silencio ante la infraestructura militar utilizada para tales operaciones.
Desde la mañana del sábado, Israel y Estados Unidos desarrollan una ofensiva militar contra Irán que, según reportes oficiales, dejó cientos de víctimas, entre ellas el Líder Supremo, ayatolá Alí Jamenei, y altos funcionarios de seguridad.
En respuesta, Teherán ejecuta bombardeos con misiles y drones contra Israel y lo que describe como “bases estadounidenses en países de la región”, algunos de los cuales provocaron muertos, heridos y daños a infraestructuras civiles.
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