Mediante un comunicado, la cartera describió que realizó una inspección ambiental en el lugar a partir de recibir señalamientos ciudadanos y constató que esa situación provoca afectaciones al entorno natural.
Entre ellas mencionó la alteración del hábitat de fauna acuática, eliminación de vegetación importante para la conservación del lago e incorporación de contaminantes como hierro, plástico y otros materiales presentes en los desechos, los cuales también deterioran el paisaje.
Explicó que trasladó el expediente a su dirección de Cumplimiento Legal, debido a que la actividad no cuenta con licencia.
El lago Petén Itzá, cuyo nombre significa “Brujo del Agua”, figura como uno de los tesoros naturales, culturales e históricos más importantes de Guatemala. Es el tercero por tamaño de la nación, según reportes.
Situado en el corazón del nororiental departamento de Petén, alberga en su centro a la Isla de Flores (antiguamente llamada Nojpetén), capital de los mayas Itzaes y actualmente con alrededor de tres mil residentes permanentes.
El lago funciona como el punto de partida y conexión hacia algunas de las ciudades arqueológicas más colosales del mundo maya, como Tikal, Yaxhá, Uaxactún y El Mirador.
El pasado día 14 el MARN divulgó sobre una denuncia entregada al ente investigativo por contaminación ambiental de la empresa Impoplastic, ubicada en el suroccidental departamento de Santa Rosa.
Desde el 2025 la gestión de ese organismo del Estado pasó de un rol mayoritariamente administrativo a uno de fiscalización directa y disciplinaria.
Incrementó, según analistas del tema, las inspecciones de campo y las sanciones trascendieron de las multas económicas a suspensiones temporales de licencias de operación.
Esta postura más “agresiva”, señalaron, busca revertir décadas de impunidad ambiental, aunque genera incomprensiones en ciertos elementos del sector privado.
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