Según el líder de esta iniciativa del gobierno capitalino, Pablo Alberto Camejo, aplican la filosofía «qué tienes, no qué te falta» para enfrentar los desafíos de la vivienda en la capital cubana.
«Despiezamos, demolemos, trituramos, seleccionamos y volvemos a aplicar los mismos materiales», explicó Camejo a Prensa Latina.
El especialista destacó que con maquinaria artesanal producen la granometría necesaria para construir sin importar recursos externos.
La experiencia se fortaleció con la unión de los proyectos ARDECO y Cameconts, en coordinación con la Universidad de La Habana.
Estudios en 99 manzanas del consejo popular Jesús María demostraron que más del 40 por ciento de la construcción puede realizarse con recursos locales.
«La persona va a construir su edificio, va a cuidar su edificio. No tengo que garantizarle alimentación ni transporte», subrayó el responsable.
El proyecto, de carácter autofinanciado, también aborda el manejo de residuos urbanos mediante la separación de materia orgánica e inorgánica.
Con la orgánica se puede trabajar biogás y alimentación; con la inorgánica, clasificación y empleo local.
Camejo precisó que la experiencia tiene aplicabilidad internacional, inspirada en procesos de reconstrucción posguerra en ciudades patrimoniales como Roma en Italia.
«La Habana es un museo. El barrio Jesús María tiene mucha historia desconocida y muchas empresas que pueden colaborar», añadió.
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