El jefe diplomático reiteró al viceprimer ministro y titular de Asuntos Exteriores de EAU, el jeque Abdullah bin Zayed Al Nahyan, la postura de principios de Beijing sobre la situación actual en Irán.
En este sentido, afirmó que la propagación de la guerra no beneficia a nadie y solo puede perjudicar a la población de la región.
«No se debe traspasar la línea roja de la protección de los civiles en los conflictos; no se deben atacar objetivos no militares, como instalaciones energéticas, infraestructuras económicas y medios de subsistencia de la población civil; y se debe garantizar la seguridad de las rutas marítimas», apuntó Wang Yi.
Asimismo, el canciller señaló el apoyo de Beijing a «las legítimas aspiraciones de Irán de salvaguardar su seguridad nacional» y respaldó a los países de la región en su compromiso de resolver las disputas por medios diplomáticos.
En su diálogo con el canciller saudí, Faisal bin Farhan Al Saud, Wang Yi valoró la moderación mostrada por Arabia Saudita y su compromiso con la resolución pacífica de las diferencias.
«China insta encarecidamente a todas las partes a que cesen las operaciones militares, vuelvan al diálogo y las negociaciones lo antes posible y eviten una mayor escalada de las tensiones», señaló.
Previamente el canciller chino dialogó por teléfono con su homólogo ruso, Sergey Lavrov, para coordinar posiciones respecto a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, condenados enérgicamente por Beijing y Moscú.
En ese momento el canciller chino apuntó tres pasos a seguir: en primer lugar el cese inmediato de las operaciones militares, segundo, volver al diálogo y la negociación lo antes posible y en tercer lugar oponerse conjuntamente a los actos unilaterales.
Como parte de la diplomacia del gigante asiático, Wang Yi también conversó por teléfono en la última semana con los cancilleres de Irán, Francia, Israel y Omán.
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