La medida busca permitir a los operadores ajustar las tarifas según la demanda, ofreciendo precios distintos para residentes locales y visitantes extranjeros.
El ministro de Transporte, Yasushi Kaneko, defendió la necesidad de garantizar la sostenibilidad de los servicios turísticos, y adelantó que un panel de expertos discutirá los detalles de las guías.
Japón registró en 2024 más de 40 millones de visitantes extranjeros, cifra récord que ha generado problemas de congestión y comportamientos inadecuados en destinos populares.
Con estas medidas, Japón intentará equilibrar la promoción del turismo internacional con la protección de la calidad de vida de sus ciudadanos y la preservación de sus sitios culturales.
Algunos barrios milenarios en el país asiático no fueron construidos pensando en grandes aglomeraciones de personas y, a ojos de los habitantes, las diferencias culturales, sobre todo de comportamientos y hábitos, a veces generan molestias.
Las autoridades japonesas enfrentan tres retos principales en la actualidad: la gestión de flujos de visitantes para evitar la saturación, la sostenibilidad ambiental y cultural, y el equilibrio entre turismo y calidad de vida local.
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