El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de la nación vecina, Jamieson Greer, instruyeron a los negociadores iniciar discusiones sobre las medidas necesarias para garantizar que los beneficios del acuerdo se otorguen principalmente a las partes.
Esto incluye la reducción de la dependencia de importaciones provenientes de otras regiones, el fortalecimiento de las reglas de origen, y el reforzamiento de la seguridad de las cadenas de suministro de América del Norte, apuntó la Secretaría de Economía en un comunicado.
Ambos funcionarios prevén que los negociadores celebren el primer encuentro la semana del 16 de marzo, y se reúnan de manera regular desde entonces como parte de la revisión conjunta.
La cuestionada política arancelaria del presidente norteamericano, Donald Trump, y declaraciones en las cuales mencionó incluso la posibilidad de dejar expirar el T-MEC y celebrar tratados bilaterales, hicieron que la incertidumbre planeara sobre el acuerdo durante el último año.
Sin embargo, pese a los gravámenes aplicados por Washington a productos de todo el mundo, como acero y aluminio, que también afectan a esta nación latinoamericana, la enorme mayoría de las exportaciones hacia el vecino norteño se realizan bajo el tratado, que sigue libre de arancel.
El Gobierno de México ha insistido en la enorme integración económica de las tres naciones y, particularmente, la de este país y Estados Unidos.
“Separar esa integración le causa muchos problemas a Estados Unidos y también a México. Entonces, mantenernos juntos es muy importante para la región, nuestros pueblos y nuestras naciones”, expuso la presidenta Claudia Sheinbaum en meses recientes.
ga/las













