De acuerdo con la literatura médica, es una dolencia crónica, generada como consecuencia del tratamiento quirúrgico del cáncer de mama, caracterizada por la acumulación anormal de líquido y macromoléculas en los tejidos blandos, debido a una alteración de la capacidad de transporte del sistema linfático en el organismo.
Un signo evidente de este mal en los pacientes radica en el incremento del tamaño del brazo, producto de la retención de líquidos que se generan en el espacio existente entre la piel y la capa que recubre los músculos, denominada aponeurosis.
Las personas aquejadas de este mal de salud pueden tener la sensación de piel tirante, disminución de la flexibilidad en articulaciones comprometidas, cambios de la sensibilidad y la temperatura de la zona afectada, así como aumento de tamaño del brazo.
De acuerdo con las fuentes, entre los factores de riesgo de esta enfermedad crónica están las posibles complicaciones post operatorias, por ejemplo, las infecciones, la aplicación de tratamientos de radioterapia, el sobrepeso y la obesidad.
Al celebrase hoy el Día Internacional del Linfedema, los expertos recomiendan a las personas que viven con este padecimiento evitar golpes y heridas en el brazo, que puedan derivar en infecciones, el calor excesivo, ropa apretada, levantar demasiado peso y controlar patologías como el hipotiroidismo.
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