Durante un encuentro con embajadores árabes y extranjeros en la sede del gobierno en Beirut, Salam afirmó que “se avecina una catástrofe humanitaria ante el aumento del número de desplazados”.
El jefe del gobierno señaló que una parte de la población libanesa está pagando un alto costo por la escalada militar, aunque subrayó que todo el país resulta afectado por la situación.
Un segmento de la población libanesa está pagando un alto precio, pero todo el Líbano es víctima, expresó, al tiempo que reiteró la decisión de su gobierno de mantener el control estatal sobre las armas en beneficio del pueblo libanés.
Salam recordó que la decisión sobre la guerra y la paz debe permanecer en manos del Estado, y aseguró que su gobierno continuará trabajando con socios internacionales para detener la agresión israelí.
No elegimos esta guerra y estamos trabajando con nuestros aliados para detener la escalada y proteger a nuestro país, afirmó.
Según el informe diario divulgado el jueves por la Oficina de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres de la oficina del primer ministro, el número de desplazados registrados en albergues alcanzó las 95 mil 773 personas.
El reporte indicó además que el número de centros habilitados para acoger a los desplazados ascendió a 441.
En paralelo, el ejército israelí amplió sus advertencias de evacuación para incluir amplias zonas de los suburbios del sur de Beirut, un día después de ordenar a los residentes situados al sur del río Litani que abandonaran el área y se desplazaran hacia el norte.
La escalada se intensificó el lunes cuando el conflicto se extendió al territorio libanés tras una ofensiva sostenida de Israel y Estados Unidos contra Irán, aliado de Hezbolá.
Ese mismo día, el movimiento libanés lanzó ataques contra una base militar en el norte de Israel en respuesta a los continuos bombardeos israelíes contra el Líbano.
Posteriormente, Israel inició una nueva ofensiva contra el país, con ataques aéreos en los suburbios del sur de Beirut y en zonas del sur y el este del territorio libanés, seguidos el martes por una incursión terrestre limitada.
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