Según la nota, un nuevo estudio sugiere que esos fragmentos de proteína de origen vegetal mejoran la resistencia física mediante señales celulares y no por el aumento de aminoácidos, lo que podría abrir nuevas vías para la nutrición funcional y la gestión de la fatiga.
En experimentos realizados con ratas, los científicos descubrieron que los péptidos obtenidos mediante la hidrólisis enzimática de la proteína de soja aumentaron la resistencia a la natación más de cinco veces en comparación con los niveles de referencia.
Los hidrolizados de proteínas se producen al descomponer largas cadenas proteicas en fragmentos peptídicos más pequeños mediante enzimas. Según el equipo de investigación, los péptidos de menor tamaño tienen mayor probabilidad de ejercer efectos fisiológicos dentro del organismo.
La proteína de soja fue seleccionada debido a su disponibilidad, su valor nutricional y sus beneficios para la salud ya ampliamente documentados.
Este resultado inesperado llevó a los científicos a proponer un mecanismo alternativo. En lugar de actuar simplemente como fuentes de nutrientes, los péptidos podrían funcionar como moléculas de señalización que mejoran el metabolismo energético celular en los músculos y en el hígado.
Los investigadores también sugieren que podrían influir en neurotransmisores asociados con la motivación y la percepción de la fatiga. Según el equipo científico, los resultados podrían contribuir al desarrollo de nuevos alimentos funcionales y suplementos dietéticos destinados a aumentar la resistencia y combatir la fatiga.
Este tipo de productos podría beneficiar no solo a los atletas, sino también a personas expuestas a altas cargas físicas, a condiciones de fatiga crónica o a periodos de recuperación.
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