Las autoridades elevaron los precios de la gasolina, el diésel y el gas ante “la excepcional situación derivada de los acontecimientos geopolíticos en Oriente Medio y su impacto directo en los mercados energéticos mundiales”, señaló un comunicado del Ministerio de Petróleo.
Destacó que esa situación disparó los costes de importación, los niveles de riesgo, de transporte y de seguro, además de interrumpir las cadenas de suministros internacionales.
Frente a esos desafíos, el Estado continúa sus esfuerzos para impulsar la producción nacional y avanzar en la exploración y desarrollo del sector, apuntó.
Ayer el primer ministro Mostafa Madbouly anunció un conjunto de medidas para enfrentar la crisis que incluye el recorte del gasto público y del uso de la energía.
Como parte de la estrategia se cancelarán algunos eventos gubernamentales, se reducirán los viajes oficiales y se limitarán los programas de capacitación.
Las autoridades también reducirán el consumo de combustible en todos los sectores, regularán la iluminación de carreteras y vallas publicitarias, promoverán el uso del transporte público y acelerarán la conversión de vehículos a gas natural.
El gobierno planea, además, ampliar el uso de vehículos eléctricos y reducir las importaciones de productos terminados no esenciales, según un comunicado del gabinete.
La guerra provocó el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial.
Se calcula que entre 18 y 20 millones de barriles diarios pasan por esta estrecha vía fluvial, junto con importantes volúmenes de gas natural licuado.
Los principales productores del golfo, como Arabia Saudita, Iraq, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irán, dependen en gran medida de esta ruta para exportar crudo a Asia y Europa.
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