La víspera el Ejército arreció sus ataques y antes exigió a organismos internacionales y de salud abandonar la ciudad, lo que provocó que los habitantes quedaran sin ayuda humanitaria y de servicios médicos.
Los combates se iniciaron la pasada semana en un intento de las fuerzas gubernamentales por recuperar el control de la ciudad en manos de fuerzas de la oposición.
Asimismo se informó que la falta de comunicaciones impide confirmar la real situación que reina en la ciudad aunque se dijo que fuerzas del Ejército habían penetrado en la urbe desde este martes.
Por otra parte, organismos de Naciones Unidas denunciaron que el recorte a los presupuestos de ayuda humanitaria pone en peligro a unos dos millones de desplazados en Sudán del Sur.
Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la disminución de ayuda humanitaria para el país africano, donde 10 millones de personas están en condiciones críticas, aumenta su desamparo.
Ugochi Daniels, subdirectora general de operaciones de la OIM, destacó que los recortes de financiación hacen peligrar el proceso hacia soluciones duraderas para millones de personas.
En los últimos tiempos, el actual gobierno de Washington, presidido por Donald Trump, disminuyó drásticamente la ayuda humanitaria para los países de África, tanto directamente como a través de organismos internacionales.
Sudán del Sur se enfrenta también a la llegada de personas que huyen del conflicto en Sudán, además de sus propios desplazados internos debido a años de guerras, inundaciones e inestabilidad.
Tras una guerra civil de cinco años, que destrozó la economía, causó casi 400 mil muertos y desató una crisis humanitaria, el país enfrenta todavía el reto de la reconciliación.
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