La operación, anunciada por el presidente sudafricano, Cyril Ramaaphosa, en su más reciente informe anual a la nación, está centrada en el suburbio de Riverlea.
En su alocución el mandatario calificó al hampa como “la mayor amenaza para la democracia y el desarrollo económico” de este país austral.
El despliegue castrense es el mayor registrado en la historia reciente del país desde el fin del sistema de desarrollo separado de las razas o apartheid, impuesto a la mayoría negra desde fines de la década de los años 40 por la minoría blanca descendiente de los colonialistas holandeses.
El contingente inicial comprende 560 efectivos y abarca la ciudad de Gauteng, capital de la provincia, según las precisiones aportadas por fuentes militares.
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