El vocero afirmó que Beijing practica el concepto de comunidad de destino compartido para la humanidad y mantiene el espíritu internacionalista y humanitario.
Asimismo, indicó que los combates actuales han causado profundos desastres humanitarios a la población de Irán y otros países de la región.
China expresa su solidaridad y condolencias a los pueblos de las naciones afectadas, añadió.
La asistencia busca aliviar las dificultades humanitarias que enfrentan las comunidades locales, precisó el portavoz.
Lin Jian subrayó que Beijing continuará esforzándose para promover la paz y detener la guerra en la zona.
Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la crisis en Medio Oriente afecta a 25 millones de desplazados, incluidos 800 mil en Líbano, con víctimas civiles en Irán y repercusiones en Jordania e Iraq.
El canciller chino, Wang Yi, subrayó recientemente que para abordar la crisis en Medio Oriente es imprescindible cesar las operaciones militares: «esta es una guerra que nunca debería haber estallado», agregó.
En opinión de China es necesario hacer valer los principios de respeto a la soberanía nacional, rechazar el abuso de la fuerza, persistir en la no intervención en los asuntos internos, promover soluciones políticas y que los grandes desempeñen un papel constructivo y empleen su fuerza de buena fe.
«Un puño duro no significa una razón dura», enfatizó Wang Yi y agregó que el mundo no puede volver a la ley de la selva.
China mandó un enviado especial a la región, quien sostuvo diferentes encuentros con las partes para facilitar la negociación.
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