Mediante un comunicado, la entidad expresó que este acto no surge de la voluntad soberana de un pueblo, sino de la presión imperial (de Estados Unidos) que pretende imponer aislamiento y sumisión en Nuestra América.
Las justificaciones oficiales se sostienen en falsedades y omisiones: se manipula la historia y se oculta deliberadamente el impacto brutal del bloqueo económico impuesto por el país del norte a la isla, explicó.
Responsabilizó a Estados Unidos directamente del deterioro de las condiciones de vida en Cuba. Con ello se legitima una política de castigo colectivo que ha sido rechazada por la mayoría de las naciones del mundo, añadió la organización internacional.
“No se trata de un gesto aislado, sino de una pieza más en la maquinaria de subordinación a Washington, que busca quebrar la solidaridad latinoamericana y debilitar los procesos de emancipación”, acotó.
Frente a esta ofensiva, afirmó que ningún decreto ni cierre de embajadas podrá romper los lazos de hermandad entre nuestros pueblos.
La dignidad y la memoria de quienes han resistido dictaduras y agresiones externas sostienen la certeza de que la unidad vencerá cualquier intento de aislamiento, aseveró.
Manifestó su solidaridad con Cuba y con todas las naciones que defienden su soberanía frente a la injerencia imperialista.
Ratificó su compromiso de seguir levantando la voz, construyendo unidad y acción colectiva, “porque la historia demuestra que los pueblos organizados derrotan siempre la imposición y la mentira”.
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