Según el estudio, realizado por el centro United Surveys entre el 13 y 15 de marzo con mil adultos de todo el país, existe una creciente preocupación social por el impacto de la inflación en los bolsillos de las familias polacas, señalan analistas económicos consultados.
Dentro del grupo favorable a la intervención estatal, un 44,2 por ciento de los encuestados calificó como «necesario» que el gobierno actúe para frenar el alza de la gasolina, el diésel y el gas, mientras que un 19,5 por ciento se opone a cualquier medida regulatoria.
De los opositores, un 3,5 por ciento se mostró «categóricamente» en contra de la participación del Estado en la fijación de precios, mientras que un 11,1 por ciento de los participantes no tenía una opinión definida sobre la cuestión.
Expertos en economía consultados en Varsovia advierten que la demanda ciudadana refleja la tensión social generada por el encarecimiento de los carburantes, cuyo precio por litro superó en algunos casos los dos dólares en las últimas semanas. Desde el inicio de las hostilidades en Medio Oriente, el precio del combustible en Polonia aumentó en promedio dos eslotis (unos 0,5 dólares) por litro. Según datos del portal Business Insider.pl, la gasolina Pb95 alcanzó los 6,8 eslotis (más de 1,8 dólares) por litro, mientras que el diésel se situó en 7,76 eslotis (superior a los dos dólares).
Analistas políticos subrayan que la presión sobre los precios de los energéticos se suma a otros desafíos económicos que enfrenta el gobierno polaco, en un contexto donde la inflación y el costo de la vida figuran entre las principales preocupaciones ciudadanas.
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