En una publicación en su cuenta de la red social X, afirmó que viajó al país caribeño con sus propios recursos y fuera de los periodos de sesiones plenarias para unirse a ese colectivo internacional.
“Llevamos toallas sanitarias y medicamentos. La guerra silenciosa de Donald Trump está llevando a Cuba al colapso”, lamentó la concejala de la ciudad de Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais.
Como resultado de las políticas del presidente de Estados Unidos, quien recrudeció el bloqueo impuesto contra la isla hace más de 60 años, Lourença describió que hay escasez de medicamentos, la basura se acumula en las calles y los niños no pueden ir a la escuela.
En los hospitales, existe el riesgo de que las unidades de cuidados intensivos neonatales no puedan seguir funcionando, advirtió.
A pesar de ese complejo escenario, destacó que “el valiente pueblo cubano sigue resistiendo, rezando, bailando y consciente de su fuerza”.
Durante su estancia en la nación antillana, la concejala, miembro del Partido Socialismo y Libertad, había reflejado en sus redes sociales las impresiones de ese viaje.
El pueblo cubano, con toda su resistencia histórica, se enfrenta al que quizás sea el mayor bloqueo económico contra el país en las últimas décadas, escribió en el quinto día de su visita.
No llega petróleo a la isla desde ningún lugar, y la consecuencia son los apagones, lamentó Lourença, y alertó que eso forma parte del gran plan de Trump y el fascismo para Latinoamérica: recuperar territorios y destruir los símbolos revolucionarios que estos países llevan en su historia.
La lucha antiimperialista y la solidaridad latinoamericana nunca han sido tan importantes, añadió, al señalar que las únicas medicinas que llegan a Cuba son donaciones.
Apuntó entonces que la situación es difícil, “pero también estoy viendo cosas hermosas y conociendo gente maravillosa, lo que me hace seguir creyendo en nuestra fuerza”.
El pasado 29 de enero Trump emitió una orden ejecutiva en la que declaró a Cuba una amenaza inusual y extraordinaria, y autorizó la imposición de aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla.
Ante esa medida y su impacto en las condiciones de vida en el país caribeño, se desató una gran campaña de solidaridad internacional que llevó a la movilización de personas de muchas naciones, con iniciativas como el Convoy Nuestra América, que comenzó a llegar a La Habana la semana pasada.
jha/mar













