En el evento, con sede en la ciudad brasileña de Porto Alegre, Río Grande del Sur, del 26 al 29 de marzo, dirigentes políticos y de movimientos sociales coincidieron en señalar que esa situación trasciende el ámbito nacional y se inscribe en un escenario regional de disputas de diversa índole.
La secretaria ejecutiva del Foro de São Paulo, Monica Valente, rechazó lo ocurrido el pasado 3 de enero, cuando tras un ataque militar ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump, a Caracas y otros sitios venezolanos, Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York, y allí permanecen prisioneros.
“No podemos aceptar el secuestro de un gobernante, ni de su compañera; no podemos aceptar este secuestro de una nación”, afirmó durante el encuentro que reúne a una 30 delegaciones foráneas.
Valente subrayó que el hecho no puede interpretarse como un problema aislado, solo de Venezuela, pues “nos concierne a todos los latinoamericanos”, sostuvo al advertir sobre las implicaciones del caso.
En su análisis, que recibió Prensa Latina en videos, se refirió al contexto de los procesos políticos de las últimas décadas en Latinoamérica, una región, expuso, que logró construir gobiernos alternativos, populares y progresistas.
Asimismo, resaltó la persistencia de las luchas en esta zona geográfica por la verdadera independencia y ponderó al respecto el ejemplo y la resistencia de Cuba durante 67 años de Revolución.
Por su parte, la secretaria adjunta de Relaciones Internacionales del brasileño y gubernamental Partido de los Trabajadores, Misiara Oliveira, reforzó el llamado a la solidaridad internacional y a visibilizar los acontecimientos denunciados.
Resulta muy importante registrar nuestra narrativa sobre lo que sucedió en Venezuela y aún está ocurriendo, señaló la dirigente, quien habló a nombre de las Brigadas de Solidaridad Internacional Cilia Flores por la Paz.
Oliveira también destacó la necesidad de construir una respuesta comunicacional y política, y reflexionó sobre la articulación de movimientos sociales, en particular de mujeres, con el objetivo de defender los procesos políticos de la región.
Diferentes intervenciones recalcaron que la unidad y la solidaridad internacional constituyen herramientas fundamentales para enfrentar agresiones contra gobiernos y proyectos de emancipación en América Latina.
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