El evento, celebrado hasta este domingo en la ciudad brasileña de Campo Grande, reunió a representantes de 132 países y de la Unión Europea, quienes adoptaron 39 resoluciones orientadas a reforzar la protección de la fauna silvestre migratoria y sus hábitats.
Según el presidente de la conferencia, João Paulo Capobianco, la cita fue considerada un éxito tanto por los avances colectivos como por las iniciativas impulsadas por la nación sede, que desplegó un equipo de 60 negociadores especializados en diferentes grupos de especies.
Entre los principales resultados figura la aprobación de seis de las siete propuestas brasileñas para incluir especies en los anexos I y II de la Convención, los cuales agrupan a animales en peligro de extinción o que requieren esfuerzos internacionales de conservación.
De tal modo, las aves playeras Numenius hudsonicus y Limosa haemastica fueron incorporadas al Anexo I, mientras el pez Pseudoplatystoma corruscans, el tiburón Mustelus schmitti y el ave Sporophila iberaensis resultaron añadidos al Anexo II, y los petreles quedaron en ambas listas.
Según la Agencia Brasil, la única propuesta del gigante sudamericano retirada de las negociaciones fue la inclusión del tiburón Squatina guggenheim en el Anexo II, bajo la condición de un acuerdo para una acción conjunta con Argentina y Uruguay a fin de reevaluar la situación de la especie.
Asimismo, iniciativas apoyadas por Brasil, aunque lideradas por otros países, también prosperaron, como la inclusión de la nutria gigante en los dos anexos del tratado, propuesta impulsada por Francia.
El presidente del Instituto Brasileño de Medio Ambiente, Rodrigo Agostinho, subrayó que los avances representan un incremento cercano al 10 por ciento en la cobertura de especies migratorias protegidas, un resultado sin precedentes en este tipo de encuentros.
“Todavía existen unas 400 especies migratorias que no están en ninguna lista, por lo que el esfuerzo es continuo para ampliar su protección”, manifestó.
Entre las 16 medidas de cooperación internacional aprobadas figuran el Plan de Acción para la Conservación de los grandes bagres migratorios amazónicos, así como medidas conjuntas para la protección de especies marinas como el tiburón mangona y el tiburón peregrino.
Capobianco destacó además que la convención tiene carácter legalmente vinculante, lo que obliga a los países signatarios a cumplir las decisiones adoptadas, un elemento clave para garantizar su efectividad.
Por su parte, el jefe de la División de Biodiversidad del Ministerio de Asuntos Exteriores, Patrick Luna, resaltó el valor estratégico de la sede del encuentro, ubicada en la región del Pantanal, y enfatizó que la protección de especies migratorias requiere coordinación internacional.
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