El documento, publicado con motivo del Día Internacional de Sensibilización sobre las Minas, advierte que estos artefactos continúan representando una amenaza persistente para la población, incluso en zonas donde han cesado las hostilidades.
De acuerdo con los datos, tres mil 398 civiles murieron a causa de minas terrestres, incluidos 862 niños y 343 mujeres, mientras que 401 personas fallecieron por restos de munición en racimo, entre ellas 138 niños y 34 mujeres.
El informe subrayó que los menores representan cerca del 26 por ciento del total de víctimas, lo que evidencia el impacto desproporcionado de estos artefactos sobre los sectores más vulnerables.
Las mayores cifras de víctimas se registraron en las provincias de Alepo en el norte, con 814 fallecidos, seguida de Raqa (676) y Deir Ezzor (645), además de Hama, Daraa e Idlib.
Asimismo, se estima que unos 10 mil 600 civiles resultaron heridos, muchos de ellos con lesiones graves que requieren prótesis y rehabilitación a largo plazo.
El informe advierte de un aumento de víctimas tras el derrocamiento del gobierno de Bashar Al-Assad en diciembre del 2024, coincidiendo con el retorno de desplazados y la reanudación de actividades agrícolas.
En este contexto, se han registrado numerosos accidentes durante labores como el arado o la recolección, así como por la manipulación de restos explosivos por parte de menores.
La SNHR, fundada en 2011, es considerada una fuente fiable por diversas agencias de Naciones Unidas y organizaciones internacionales.
Cada 4 de abril se conmemora el Día Internacional de Sensibilización sobre las Minas, establecido por la ONU para alertar sobre los peligros de estos artefactos y promover su eliminación, en un contexto en el que siguen siendo uno de los principales desafíos humanitarios en Siria.
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