La cifra representa un crecimiento del cinco por ciento respecto a 2024, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).
El número de operaciones fue compraventas fue de mil 718, prácticamente sin variación frente al año anterior.
Sin embargo, la superficie total negociada cayó un 31 por ciento interanual, ubicándose en casi 259 mil hectáreas.
La oferta de campos se contrajo, pero la demanda no cedió. El resultado fue una presión al alza sobre los valores que terminó marcando un nuevo piso histórico.
La actividad se concentró geográficamente en los departamentos Paysandú, Durazno y Treinta y Tres, que en conjunto acumularon algo más de 81 mil hectáreas negociadas.
Se trata de departamentos con importante presencia ganadera y forestal, donde los predios de mayor escala tienen más peso relativo en el mercado, según el sitio Ámbito.
Los precios más altos por hectárea se registraron en la franja agrícola del litoral sur y el sur del país: Colonia, Soriano, San José y Canelones.
Estas zonas concentran las tierras de mayor aptitud agrícola del país, con suelos profundos, buena infraestructura vial y logística, y alta demanda para cultivos como soja, trigo y cebada.
Los campos de entre 10 y 100 hectáreas concentraron el mayor número de transacciones.
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