«Tal y como se declaró en repetidas ocasiones, Rusia no suministrará petróleo a los países que apoyen esta iniciativa provocadora», aseveró el alto diplomático a la prensa, y puso como ejemplo el caso de Japón.
«El gobierno de Japón está sujeto a las obligaciones derivadas del límite máximo de precios para el petróleo de origen ruso, una medida contraria a los principios del mercado que perturba las cadenas de suministro», enfatizó Rudenko.
Desde 2022, tras el inicio de la operación militar especial, el Grupo de los Siete, la Unión Europea y otros países impusieron un tope al precio del petróleo ruso. Esto prohíbe prestar servicios como transporte, seguros o financiación si el crudo se vende por encima del límite. Desde el 1 de febrero de 2026, el nuevo tope es de 44,1 dólares por barril.
En el contexto de la crisis energética provocada por el conflicto en el Medio Oriente, muchos países están manifestando su interés en comprar petróleo ruso, como, por ejemplo, Tailandia y la India.
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