Según precisó el titular de la nación eslava este martes al rotativo Izvestia, durante el segundo trimestre del año el Ministerio de Economía elaborará, junto con la Cancillería rusa, una propuesta sobre el formato de la extensión.
El régimen se aplica actualmente de forma unilateral: China lo adoptó en septiembre y Rusia le siguió en diciembre.
Sin embargo, el director del Instituto de Países de Asia y África de la Universidad Estatal de Moscú, Alexéi Maslov, explicó que lo habitual es formalizar estos acuerdos mediante un tratado bilateral negociado entre cancillerías y servicios migratorios, que suele rubricarse en una cumbre de líderes.
En ese sentido, el asesor del presidente ruso, Yuri Ushakov, adelantó que Vladimir Putin visitará China en la primera mitad de este año, lo que podría servir de contexto para la firma del acuerdo.
Reshetnikov manifestó el interés de Moscú en desarrollar el autoturismo con China, una modalidad actualmente poco accesible debido a los estrictos requisitos: inspección técnica, licencia de conducir china, matrícula local, ruta pre acordada y acompañamiento de un guía. En sentido inverso, el tránsito también es restringido.
Por otra parte, Maslov advirtió que Beijing no aceptaría una supresión indefinida de visados, ya que China protege celosamente sus fronteras y evita otorgar privilegios exclusivos a cualquier nación por temor a una amenaza migratoria. En noviembre, Beijing prorrogó hasta diciembre de 2026 el régimen unilateral sin visados para más de 40 países.
La supresión de visados impulsó un fuerte aumento de los viajes de rusos a China: en 2025, el número de desplazamientos (incluyendo viajes de negocios) pasó de 1,9 millones a 2,47 millones, según el vicepresidente de la Unión Rusa de la Industria Turística (URIT), Dmitri Gorin.
La isla de Hainan sigue siendo el destino más demandado, con más de 505 mil visitas rusas en 2025 (120 por ciento más que el año anterior). También creció el interés por el turismo cultural en la China continental y los viajes combinados hacia Japón, Corea del Sur y el Sudeste Asiático.
Maslov destacó que la infraestructura china comienza a adaptarse a los visitantes rusos con carteles traducidos al ruso, replicando el sistema China Friendly que ya existe en Rusia.
El Ministerio de Economía se ha fijado el objetivo de alcanzar los 5,5 millones de visitantes chinos en 2030 mediante el aumento de vuelos y la mejora de la infraestructura.
Los viajeros chinos prefieren hoy destinos exóticos como Múrmansk (auroras boreales) o Daguestán, además de los circuitos clásicos por Moscú y San Petersburgo.
Para diversificar la oferta se impulsan proyectos en el Lejano Oriente, donde se construirán casi 19 mil nuevas plazas hoteleras y complejos turísticos y de esquí, así como zonas similares en China para los visitantes rusos.
mpm/gfa













