La hostilidad de Washington encarece la logística sanitaria, obligando a la nación caribeña a adquirir dispositivos a través de terceros países, lo cual dispara los costos y genera demoras críticas en las intervenciones quirúrgicas y la posterior rehabilitación.
Especialistas del Centro Auditivo de Holguín señalaron que más del 30 por ciento de los componentes necesarios son de patente estadounidense. Esta dependencia tecnológica provoca que niños diagnosticados a los dos años de edad no puedan ser intervenidos hasta los cuatro o cinco años.
La doctora Yadiannis Quintana alertó que este diferimiento priva a los infantes de una etapa biológica determinante para la adquisición del lenguaje y el desarrollo cognitivo. Asimismo, subrayó complicaciones para obtener piezas de repuesto, moldes y prótesis.
El cerco comercial no solo frena el acto quirúrgico, sino que limita la integración social de los pacientes, cuyo derecho a la comunicación depende del mantenimiento técnico de estos dispositivos electrónicos de alta precisión.
Pese a este escenario de carencias, el personal médico del territorio mantiene la vitalidad del servicio mediante alternativas profesionales, con el objetivo de mitigar el impacto del cerco financiero en la calidad de vida de la infancia cubana.
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