El 1 de febrero pasado entraron en vigor los aranceles que impuso el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, a los productos colombianos bajo el argumento de falta de cooperación de Bogotá en materia de seguridad.
El Ejecutivo de Gustavo Petro rechazó esas acusaciones y respondió tanto con medidas arancelarias como con la suspensión de la venta de electricidad a Ecuador, aunque ya se mostró dispuesto a reanudar el intercambio energético.
El conflicto se mantiene en un escenario de incertidumbre, luego de que el pasado 25 de marzo los vicecancilleres de ambos países se reunieran en el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y acordaran abrir un nuevo proceso de conversaciones técnicas.
Hasta el momento, no se han definido fechas ni una hoja de ruta clara para ese diálogo.
En medio de la disputa, el presidente Noboa cuestionó en una reciente entrevista radial los beneficios del bloque andino y el balance comercial con Colombia.
“Nos sacan la madre en la CAN y tenemos déficit comercial negativo, como lo teníamos con Colombia de mil 200 millones de dólares”, afirmó.
El exministro de Producción de Ecuador Daniel Legarda recordó en declaraciones al canal Teleamazonas que el segundo mayor mercado de exportaciones no tradicionales de Ecuador es la CAN.
Se espera que ese organismo regional emita un pronunciamiento en mayo sobre una demanda presentada por Colombia.
En caso de un fallo favorable a ese país, Ecuador tendría un plazo cercano a 15 días para retirar las medidas cuestionadas.
“Desde el punto de vista diplomático sería una pérdida. Le conviene, creo, al país desde todo punto de vista el adelantar esos diálogos”, indicó el exministro.
Mientras tanto, el impacto del conflicto se siente en la frontera, donde el contrabando continúa operando a través de al menos 70 rutas ilegales y el comercio formal registra pérdidas millonarias.
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