Tras celebrar la noticia, el canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, dijo que esta decisión abre muchas posibilidades para ampliar la participación nacional en proyectos científicos y tecnológicos de alto impacto.
Creemos que trae grandes oportunidades a nuestras instituciones científicas, a las empresas chilenas —que ahora pueden licitar contratos con esta organización internacional— y a nuestros ciudadanos, quienes podrán acceder a puestos de trabajo y a programas de posgrado, dijo.
Fundado en 1954 cerca de Ginebra, Suiza, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el CERN tiene como misión fomentar la cooperación científica internacional con fines pacíficos.
Su primer gran éxito fue cuando en 1984 Carlo Rubbia y Simon van der Meer obtuvieron el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de los bosones W y Z.
En 1992 también fue premiado Georges Charpak por la invención y el desarrollo de detectores de partículas.
El centro alberga desde 2008 el Gran Colisionador de Hadrones, compleja instalación subterránea de 27 kilómetros de longitud, y que constituye el acelerador de partículas más potente que se ha construido.
La relación de Chile con la institución data de 1991 cuando ambas partes firmaron un acuerdo de cooperación internacional, el cual permitió a universidades e instituciones nacionales contribuir a diversos proyectos científicos y participar en experimentos.
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