Mediante decreto, el presidente Yamandú Orsi dispuso que la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) intensifique el monitoreo del mercado de gasoil en la frontera.
El documento advierte que la coyuntura internacional está generando distorsiones en la disponibilidad del combustible y que se reportan episodios de faltantes en el sur de Brasil.
Según la petrolera estatal, Ancap, la situación de desabastecimiento en los países vecinos podría comprometer la planificación logística y el equilibrio del sistema de suministro en Uruguay.
Por ello la Ursea puso el foco en los departamentos fronterizos. Allí las distribuidoras deberán enviar información diaria y detallada sobre la venta de gasoil 50-S y 10-S en los departamentos de Colonia, Soriano, Río Negro, Paysandú, Salto, Artigas, Rivera, Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha.
A esto se suma el seguimiento de los volúmenes que Ancap comercializa a las distribuidoras con el objetivo de tener una visión más completa de la demanda y la logística de abastecimiento.
El origen de la preocupación gubernamental es que los tarifas locales están por debajo del Precio de Paridad de Importación (PPI), lo que genera riesgos de desajustes, especialmente en la frontera.
Tal situación podía incentivar una mayor demanda por parte de consumidores argentinos y brasileños.
Desde el 1º de abril subieron los precios de los combustibles en Uruguay, pero el gobierno asumió una parte importante de los costos de importación y venta en los centros de distribución.
La presidenta de ANCAP, Cecilia San Román, señaló que se analizan mecanismos de control en coordinación con operadores de tarjetas de crédito y la Dirección Nacional de Aduanas para evitar desvíos en el consumo.
«El subsidio es para los uruguayos, no para la región», sentenció San Román según el sitio Ámbito.
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