La ofensiva provocó una destrucción generalizada, en particular en la ciudad sureña de Nabatieh, blanco de intensos bombardeos considerados entre los más violentos desde el inicio de la agresión a gran escala el pasado 2 de marzo.
De acuerdo con reportes oficiales, aviones de guerra israelíes atacaron edificios gubernamentales, instalaciones de seguridad y estructuras civiles en Nabatieh, causando la muerte de 13 miembros de la Seguridad del Estado tras el impacto contra su sede.
Asimismo, seis personas fallecieron en un bombardeo contra un establecimiento en la localidad de Jbaa, mientras se reportaron víctimas mortales en Deir Qanoun, Ras al-Ain, Sahmar, Qana, Hanawiya, Sharqiya y Ansar, entre otras localidades.
En el este del país, la aviación israelí atacó áreas del valle de Bekaa Occidental y el distrito de Baalbek, mientras la artillería bombardeó múltiples localidades del sur, incluidas Mansouri, Ain Baal, Sarbin, Beit Leef, Qleileh e Ibl al-Saqi.
Los ataques también dejaron heridos en diversas zonas, incluidos civiles alcanzados cerca de la frontera, y causaron daños a ambulancias, equipos de rescate y vehículos de bomberos, lo que dificultó las labores de emergencia.
Según las autoridades libanesas, la ofensiva destruyó decenas de viviendas, comercios e infraestructuras a lo largo de varios kilómetros, en particular en la carretera Nabatieh-Haboush-Deir Zahrani.
Pese al anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán, Washington y Tel Aviv negaron que el acuerdo incluya al Líbano, mientras Teherán e Islamabad sostienen lo contrario.
Desde el inicio de la agresión israelí contra territorio libanés el 2 de marzo, el saldo asciende a mil 953 muertos y seis mil 303 heridos, según cifras oficiales.
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