Por Orlando Oramas León
Foto: Rosa Mesa
Ni la llegada tardía al Aeropuerto Internacional de Carrasco ni problemas técnicos impidieron que el llamado tren de la música cubana desatara cerca de la medianoche la fiesta de uruguayos y cubanos que bailaron y corearon todos sus temas.
Robertón, uno de sus vocalistas, abrió con «Perdón que llegó Van Van», una licencia que no precisaban por estos lares.
“Dale con el corazón, muévete, muévete” desató pies y caderas en un ambiente de cubanía marcado por la suma de tantos uruguayos que siguen a la banda caribeña.
«¿Qué tiene Van Van que sigue ahí?», fue una pregunta que respondió a coro la audiencia, y tuvo respuesta con otra interpretación: “Por eso me mantengo”.
El cantante Mandy Cantero se dio baño de gente al bajar del escenario, mientras cientos de gargantas le seguían con el estribillo ”Cuidado, cuidado que esa es la mía”.
Vanessa recordó a su padre Juan Formell con “Y después de todo qué” y el Lele hijo evocó la primera canción que le endilgó el fallecido director de la agrupación.
Ya era sábado cuando cerraron con “Se me pone la cabeza mala”, colofón de un concierto que les trajo con la gira titulada “Ven y dame un abrazo”, que inició en Santiago de Chile y continuará en Buenos Aires y Rosario, Argentina.
Los Van Van cumplen 57 años y vibran de lozanía. Aquí hicieron un recuento de más de 30 discos, incluido “Llegó Van Van”, que le valió el Grammy al Mejor Álbum de Salsa en el año 2000.
Fundada el 4 de diciembre de 1969 por el compositor, bajista y arreglista Juan Formell, la orquesta devino verdadero símbolo de la cultura cubana.
La banda tiene un timbre peculiar con el que Formell (fallecido en 2014) fusionó el son con influencias del rock, funk y pop, todo un mejunje que hoy se reconoce como timba.
El show en Montevideo lo abrió La Guagua, banda uruguaya formada en 2019 dedicada a la música tradicional cubana.
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