El conflicto entre el general Abdel Fattah al Burhan, presidente del Consejo Soberano de Transición y la milicia Fuerzas de Apoyo Rápido, acaudilladas por su exaliado devenido enemigo acérrimo, general Mohamed Jamdan Dagalo posee el dudoso honor de haber generado la mayor crisis de refugiados de la historia: 14 millones de desplazados.
De ese total casi la tercera parte, cuatro millones 500 mil están asentados en países vecinos, a saber, Chad, Egipto y Sudán del Sur en los cuales residen en condiciones más que precarias, amenazados por la hambruna y víctimas de enfermedades curables debido a la escasez de ayuda humanitaria, según estadísticas de la Agencia de la ONU para los Refugiados.
De esa ola humana, cientos de personas fueron víctimas de abusos sexuales y de crímenes de guerra y de lesa humanidad de los cuales ambos contendientes se acusan mutuamente.
Como daño colateral, la que ha dado en llamarse guerra olvidada de Sudán reaviva conflictos étnicos que capitalizan para engrosar sus filas, un lastre que arrastrará este país si es que alguna vez alcanza la paz.
Por si fueran poco esos sufrimientos, la misma fuente certifica la muerte de 11 mil 400 personas, aunque otros medios aseguran que la cifra asciende a 24 mil, en su mayoría civiles atrapados entre dos fuegos.
Varios intentos de mediación naufragaron ante la reticencia de los rivales que a estas alturas aún juran que no cejarán hasta matar al otro.
En tanto, el conflicto prosigue sin que se vislumbre un fin a la tragedia.
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