Un producto chapín puede estar ahora en una planta, mañana en carretera y al día siguiente en una tienda en Honduras o El Salvador, describió la titular en una columna de opinión divulgada por el estatal Diario de CentroAmérica.
En 2025, el 38,4 por ciento de lo que enviado al exterior por este país se dirigió a la región, al tiempo en que superó los cinco mil mil 900 millones de dólares, ejemplificó.
La relación comercial con Centroamérica está marcada por cadenas de valor compartidas, no solo exportaciones de productos finales, también proveemos insumos, bienes intermedios y manufacturas que se integran en procesos productivos, acotó la funcionaria.
Es una canasta cada vez más diversificada y con mayor contenido industrial —desde farmacéuticos hasta alimentos procesados— que forma parte de un engranaje comercial más amplio, subrayó García.
Llamó a trabajar en el marco del proceso impulsado a través de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana. Esa unificación también se sostiene en cómo se mueve la mercancía y el flujo de personas, añadió.
Actualmente existen esquemas de integración fronteriza, como los pasos integrados entre Guatemala, El Salvador, o Guatemala y Honduras (procesos de integración profunda), recordó.
Estos permiten -consideró- realizar controles en un solo punto entre naciones, los cuales reducen tiempos y simplifican procesos.
A ello se suman mecanismos como la declaración anticipada, que posibilitan completar trámites antes de que la mercancía llegue a la frontera, enfatizó la ministra.
Estos avances reducen costos, mejoran la competitividad y amplían oportunidades, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que encuentran en la región un mercado más accesible, particularizó.
En una Centroamérica de 60 millones de personas y más de 570 mil kilómetros cuadrados, Guatemala no solo participa: forma parte de un sistema que produce, se integra y crece en conjunto, aseveró la titular.
jha/znc













