El sondeo de abril indicó que se espera una expansión de 1,3 por ciento de la economía, por debajo del 1,6 por ciento proyectado en marzo.
La estimación está en sintonía con la evolución del desenvolvimiento económico, con señales de estancamiento.
Entre los cuartos trimestres de 2024 y 2025 el crecimiento fue de apenas 0,1 por ciento, tras un segundo semestre marcado por la caída del nivel de actividad.
El cierre del pasado año mostró estancamiento y el 2026 arrancó sin impulso relevante, lo que refuerza proyecciones de bajo rendimiento.
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) mantiene una proyección de crecimiento de 2,2 por ciento, pero el titular de la cartera, Gabriel Oddone, reconoció la posibilidad de una revisión a la baja.
En Uruguay, la inflación interanual a marzo se situó en 2,94 por debajo del 3,11 registrado en febrero, y se alejó de la meta de 4,5 anual fijada por el BCU.
Esa tasa es la más baja desde agosto de 1956, cuando había alcanzado 2,72 por ciento.
Sin embargo, un reporte de la firma Gastón Bengochea señala que el mercado no espera que este nivel de inflación se sostenga.
Las expectativas apuntan a un repunte inflacionario en los próximos meses, entre otros factores por el impacto del alza en los precios de los combustibles por el conflicto en el Medio Oriente.
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