Como si leyera el pulso de la carretera, Silva eligió el momento exacto para lanzar su ofensiva en las rampas finales, donde la carrera se quebró en fragmentos de resistencia y cálculo. Su ataque, limpio y sostenido, dejó sin respuesta a sus principales adversarios.
El ciclista sudamericano, enrolado en el Astana, convirtió la dureza del trazado en un aliado, administrando fuerzas con gran precisión hasta cruzar la meta con un crono de 5:18:05 horas, por delante del español Xavier Berasategui y el italiano Lorenzo Quartucci, todos con el mismo registro.
Con este resultado, Silva no solo se adueña del maillot de líder, sino que confirma su progresión en el circuito internacional, donde comienza a dejar una huella cada vez más profunda.
Mañana viernes se disputará la tercera etapa en un trayecto de 217.6 kilómetros entre Wuzhishan y Lingshui.
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