En un comunicado, la ONG alertó que esas edificaciones son levantadas a lo largo de la llamada Línea Amarilla, que marca el límite de la retirada parcial de las tropas israelíes tras la entrada en vigor del alto el fuego, en octubre del pasado año.
Según las autoridades palestinas, tras esa evacuación limitada Israel controla más de la mitad del territorio del enclave costero.
Precisamente, el Observatorio advirtió que esas construcciones forman parte de una política sistemática destinada a imponer un hecho consumado permanente que allana el camino para la anexión, de facto, de grandes partes del territorio palestino ocupado.
Documentamos una notable aceleración en el proceso de construcción de una veintena de emplazamientos militares permanentes y fortificados a decenas de metros de la calle Salah al-Din, recalcó.
Señaló que allí están concentradas numerosas unidades terrestres, apoyadas por vehículos blindados y rodeadas por torres de observación y comunicación.
El objetivo es convertir esas zonas en cuarteles que perpetúen la ilegal presencia israelí e impongan el control por la fuerza sobre el territorio, recalcó.
El organismo estimó que esos puestos castrenses representan una nueva herramienta para aislar grandes áreas en Gaza y someterlas a control militar directo, lo que conlleva la anexión de facto.
A finales del pasado mes el diario israelí Haaretz reveló que el Ejército está convirtiendo la Línea Amarilla en una frontera física, con al menos 32 asentamientos militares.
Durante una visita a la zona, el 7 de diciembre último, el jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, anunció que esa demarcación temporal será la nueva línea fronteriza, pese al reclamo internacional por la retirada total de Israel de los territorios ocupados palestinos.
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