En declaraciones a la prensa, el jefe de Vigilancia de la Sesal, Homer Mejía, informó este martes que hasta la semana epidemiológica número 13 (del 29 de marzo al 4 de abril) este país registra dos mil 331 contagios, de los cuales 50 fueron clasificados como graves.
El funcionario explicó que actualmente circula el serotipo 3 del virus, considerado uno de los más agresivos, debido a su estrecha relación con formas severas de la enfermedad.
“Una persona infectada con este serotipo tiene mayores probabilidades de desarrollar complicaciones”, advirtió.
Según Mejía, entre los principales signos de alarma se encuentran el dolor intenso detrás de los ojos, dolor abdominal, vómitos persistentes y la ausencia de orina por más de cuatro horas.
Ante esos síntomas, las autoridades recomiendan acudir de inmediato a un centro asistencial y llaman a iniciar hidratación oral y utilizar únicamente acetaminofén para controlar la fiebre, pues medicamentos como la aspirina están contraindicados por el riesgo de provocar hemorragias.
Los departamentos (regiones) con más incidencias son Francisco Morazán, Choluteca, Cortés, Yoro, Santa Barbara y Copán.
El crecimiento sostenido de casos ocurre en un contexto donde el dengue sigue posicionándose como la principal enfermedad transmitida por vectores en Honduras, con mayor incidencia en zonas densamente pobladas como Tegucigalpa y San Pedro Sula, considerada la capital industrial del país.
La dinámica urbana, junto con prácticas como el almacenamiento de agua, facilita la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus.
Honduras enfrentó brotes de dengue de manera cíclica desde que la enfermedad se convirtió, en las últimas décadas, en un problema notable en América Latina.
Esta nación centroamericana notificó su peor epidemia en 2019, con 112 mil 708 casos confirmados y 180 decesos, un año récord en términos de impacto.
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