El director general de la entidad, Duniet Bruceta, informó que esta política constituye la principal barrera para la fábrica, encargada de manufacturar hilos cardados y peinados, al limitar el acceso a financiamiento e insumos. Adolfo Sarmiento, especialista en inversiones, precisó que la adquisición de piezas de repuesto y componentes electrónicos resulta compleja, pues gran parte de los proveedores originales son firmas estadounidenses.
Esta situación compromete la sostenibilidad de la maquinaria y encarece los costos de logística al obligar la búsqueda de suministradores en terceros países, lo cual retrasa el arribo de la fibra de algodón.
Según los directivos, la carencia de materia prima incide directamente en producciones de alto valor social como la gasa quirúrgica para el sistema de salud pública y los módulos de canastilla para embarazadas.
Pese a las restricciones, el colectivo de la hilandería —Vanguardia Nacional— aplica soluciones innovadoras, entre ellas la recuperación de equipos mediante adaptaciones técnicas y el reciclaje de materiales para reactivar talleres internos.
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