Como una cuerda tensada al límite, el partido se resolvió en los detalles y en la resistencia emocional. Mérida (102 del mundo) volvió a imponerse al santiagueño (77), esta vez por 6-4, 1-6 y 7-6 (6), tras casi tres horas de combate y un desenlace cargado de tensión y polémica.
El español marcó territorio en el primer set con un quiebre temprano, aunque Trungelliti respondió con carácter antes de ceder nuevamente en el noveno juego. En el segundo parcial, el argentino fue vendaval: cinco juegos consecutivos, dominio desde el fondo y un 6-1 que equilibró la balanza.
Con el público como actor incómodo, Trungelliti llegó a disponer de dos match points con su servicio (6-5 y 40-15), pero Mérida resistió, quebró y llevó el duelo a un desempate donde el impulso cambió de manos y selló el drama con un 8-6.
Trungelliti sigue así sin conocer la victoria en cuadros principales de Masters 1000, en apenas su segunda aparición en esta instancia en una década, mientras Mérida avanzó a segunda ronda, donde enfrentará al francés Corentin Moutet.
La jornada dejó, sin embargo, un saldo positivo para el tenis argentino. Mariano Navone construyó un sólido triunfo ante el portugués Nuno Borges (6-3, 6-4), con autoridad desde el fondo y precisión para golpear en los momentos justos.
Juan Manuel Cerúndolo también avanzó con firmeza al superar al alemán Daniel Altmaier por un doble 6-4, apoyado en su regularidad y eficacia en los puntos clave.
Camilo Ugo Carabelli, por su parte, resolvió con inteligencia un duelo engañoso ante el francés Gaël Monfils (6-3, 6-4), siendo más certero en las oportunidades de quiebre y sosteniendo la ventaja con madurez competitiva.
La nota disonante la puso Sebastián Báez, superado por el lituano Vilius Gaubas (7-5, 6-1), en un resultado que refleja su irregularidad en la gira europea sobre arcilla.
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