Navone construyó su triunfo como quien levanta una pared, ladrillo a ladrillo desde el fondo, hasta derribar al portugués Nuno Borges por 6-3 y 6-4.
El bonaerense, 45 del mundo, marcó el ritmo con una derecha pesada y eligió con precisión los momentos para quebrar, tras un inicio arrollador que lo puso 5-1 y le exigió temple para cerrar el primer set.
Campeón reciente en Bucarest, Navone confirma así un 2026 de resurgimiento y se medirá ahora con el alemán Alexander Zverev, tercer jugador del ranking y uno de los grandes candidatos al título.
Cerúndolo, por su parte, encontró en la regularidad su mejor argumento para imponerse al alemán Daniel Altmaier con un doble 6-4.
El zurdo argentino sostuvo su servicio con un 62 por ciento de efectividad, disparó cuatro aces y aprovechó tres de las cuatro oportunidades de quiebre, dibujando un partido sin fisuras visibles y ahora su próximo desafío será ante el italiano Luciano Darderi, en un cruce que promete intercambio intenso desde la base.
Por último, Carabelli resolvió con inteligencia un duelo engañoso ante el veterano Gaël Monfils, al que venció por 6-3 y 6-4.
Aunque con menor brillo estadístico, el argentino fue más incisivo en los momentos decisivos, concretando dos de siete chances de quiebre mientras su rival no logró capitalizar ninguna de las tres que generó.
La jornada dejó también un contraste amargo con la derrota de Sebastián Báez, superado 7-5 y 6-1 por el lituano Vilius Gaubas, en un partido que profundiza su irregularidad en la gira europea.
En paralelo, el también argentino Marco Trungelliti se medía con el español Daniel Mérida en otro capítulo de la presencia albiceleste en la capital española.
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