La nueva estructura de precios, publicada por la Secretaría de Energía, consolida una tendencia alcista que mantiene bajo presión el bolsillo de los hondureños, sobre todo de los más vulnerables, en un país con el 60 por ciento de su población (de 10 millones de habitantes) sumida en la pobreza.
Desde el 27 de abril, la gasolina superior alcanzará los 138,75 lempiras (5,21 dólares) por galón, tras un aumento de 0,42 centavos.
La gasolina regular subirá 1,76 lempiras y su nuevo valor será de 127,37 lempiras (4,78 dólares), mientras que el galón de diésel -el derivado del petróleo más consumido en Honduras- trepará a 141,38 lempiras (5,31 dólares), tras un alza de 1,29 lempiras.
En ambos casos, el Ejecutivo de Asfura recordó que aplica un “apoyo económico temporal” (antes subsidio) del 50 por ciento, es decir, que sin ese mecanismo el costo sería el doble.
El queroseno, utilizado principalmente en hogares de bajos ingresos, anotará una rebaja de 2,11 lempiras, por lo que su valor en bomba pasará a 142,22 lempiras (5,35 dólares).
En tanto, el GLP vehicular cae 0,13 centavos y su precio asciende a 49,66 lempiras por galón (1,86 dólares), mientras que el cilindro de gas doméstico se mantiene subsidiado en 238,13 lempiras (8,95 dólares).
Las nuevas variaciones, vigentes hasta el 3 mayo, profundizan la preocupación entre transportistas, comerciantes y consumidores, quienes advierten que cada subida en los refinados del petróleo se traduce en mayor carestía en el transporte, alimentos y productos de primera necesidad.
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