Sobre el polvo de ladrillo de la pista 3 de la Caja Mágica, el platense (29 del mundo) transformó un inicio adverso en una victoria trabajada, de esas que se cincelan punto a punto, para acceder a la siguiente instancia.
Prižmić (87), una de las irrupciones jóvenes del circuito, golpeó primero con autoridad desde el fondo y se llevó el set inicial, pero Etcheverry ajustó la mira y comenzó a inclinar la balanza con su servicio y mayor consistencia.
El argentino, que conectó siete aces y alcanzó un 68 por ciento de efectividad con el primer saque, sostuvo su recuperación con firmeza en los momentos clave y capitalizó cuatro de las 11 oportunidades de quiebre que generó.
Así fue desarmando la resistencia del croata, que venía envalentonado tras eliminar al estadounidense Ben Shelton.
En el tramo decisivo, Etcheverry llegó a disponer de una ventaja de 5-2, pero no pudo cerrar de inmediato. Lejos de titubear, mantuvo la concentración y selló el triunfo en su siguiente oportunidad, confirmando su madurez competitiva en escenarios de exigencia.
Con este resultado, el bonaerense alcanza por tercera vez consecutiva los octavos de final en torneos Masters 1000, tras sus actuaciones en Miami y Montecarlo, y accede por primera vez en la capital española.
La Caja Mágica fue testigo de otra jornada en la que Etcheverry, más que imponerse, resistió, corrigió y finalmente dominó: una victoria que, como la arcilla que la sostuvo, exigió paciencia y dejó huella.
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