Sinner, número uno del mundo, jugó con la serenidad de quien gobierna el tiempo del partido y desarmó sin sobresaltos a un rival procedente de la fase previa.
Bajo el sol tibio de la pista Manolo Santana, Sinner convirtió cada intercambio en un ejercicio de precisión, donde su derecha marcó el compás y su consistencia diluyó cualquier intento de resistencia.
La victoria extendió a 19 su racha triunfal en la temporada y a 24 en torneos Masters 1000, una secuencia que ya rebasa el histórico registro de Rafael Nadal en esta categoría.
Möller, un pegador de alto riesgo, alternó destellos de agresividad con errores inevitables ante la presión constante de un rival que no concede grietas.
El campeón del Abierto de Australia transita el cuadro madrileño sin la sombra de Carlos Alcaraz, ausente por lesión, y con la ambición intacta de seguir ensanchando una hegemonía que parece no conocer pausa.
En la siguiente ronda, Sinner aguardará por el ganador del duelo entre Cameron Norrie y Thiago Tirante, mientras su tenis continúa escribiendo una narrativa de dominio casi inercial.
A cuatro victorias de un quinto título consecutivo de Masters 1000, una hazaña inédita desde la creación del formato en 1990, el italiano avanza con la sensación de que cada paso refuerza su propio mito.
Madrid y Roma, aún ausentes en su palmarés, emergen como estaciones pendientes en un calendario que podría consagrar definitivamente su reinado sobre la élite.
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