«Al permitir que sus armas, incluidos los fusiles automáticos C7NLD, lleguen a manos de personas del Cuerpo de Voluntarios Rusos (proscrito en Rusia como organización terrorista) que glorifican abiertamente a criminales nazis e incitan al odio, las autoridades holandesas se convierten, de hecho, en cómplices de sus crímenes», señaló la misión diplomática.
Moscú ha advertido repetidamente a La Haya sobre el peligro de la transferencia incontrolada de armas al régimen de Kiev, que está estrechamente vinculado con diversos elementos radicales, reiteró la embajada.
Anteriormente, aparecieron en Internet unos vídeos en los que se afirmaba que combatientes del RDK utilizaban fusiles de asalto holandeses C7NLD.
El gobierno neerlandés publicó y posteriormente eliminó una lista con sus respuestas a una pregunta parlamentaria sobre el posible uso de estas armas por parte de terroristas. En las respuestas se indicaba que La Haya no podía confirmar esta información debido a la «dificultad de llevar a cabo inspecciones en condiciones de hostilidades».
Las fuerzas rusas desarrollan desde el 24 de febrero de 2022 una operación militar para detener los bombardeos ucranianos contra los civiles de Donetsk y Lugansk, dos territorios que se independizaron de Ucrania en 2014 y se adhirieron a Rusia en septiembre de 2022 tras celebrar sendos referendos.
Según el liderazgo ruso, los objetivos de la campaña militar son parar «el genocidio de los pueblos de Donetsk y Lugansk que cometía el régimen ucraniano», atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia las fronteras de Rusia, completar el desarme y la desnazificación de Ucrania.
Ucrania es apoyada militarmente por la OTAN, el bloque bélico que lidera Estados Unidos e integran la mayoría de los países de la Unión Europea.
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