De acuerdo con la Resolución 813 de 2026, el paciente ya no tendría que estar necesariamente en estado terminal para solicitar la referida práctica, sino que también sería un candidato si padece de un padecimiento incurable o de dolores que considera insoportables.
La norma introduce modificaciones que establecen que morir de forma digna no se limita a la eutanasia, por lo cual se defiende ahora la aplicación de cuidados paliativos y terapias alternativas, es decir, dejar al paciente recurrir a métodos que a su criterio podrían aliviarlo de su padecimiento.
La medida responde a órdenes de la Corte Constitucional y busca garantizar que las decisiones al final de la vida estén centradas en la dignidad, la autonomía del paciente y la reducción del sufrimiento innecesario.
Según trascendió, la adecuación de los esfuerzos terapéuticos permitirá suspender o no iniciar tratamientos que prologarían el padecimiento sin mejorar la calidad de vida.
Por otra parte, el reforzamiento de los cuidados está orientada a aliviar el dolor físico, emocional y psicológico, sin acelerar ni retrasar el momento de la muerte.
Además de reducir barreras de acceso y dar mayor claridad a médicos y pacientes sobre las opciones disponibles para la eutanasia, la norma establece reglas más estrictas para evitar abusos y asegurar que cualquier decisión refleje la voluntad previa del paciente y no intereses de terceros.
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